martes, 18 de febrero de 2014

"TRE FONTANE" Y EL TRIGRAMA

Creo que hoy ha sido uno de los días más bonitos de estos primeros meses del año acá en Roma. Más que invierno parece primavera. Todo el día he estado encerrado en el colegio redactando mi tesina. La verdad no se como vaya quedando, tendré que darle varias revisadas antes de entregarla a mi asesor para que la lea y le haga correcciones. 

El día de mi cumpleaños, que fue hace tres días, tuve la oportunidad de visitar la Abadía de "Las tres fuentes", ("Abbazia delle Tre Fontane", en italiano) que según la tradición resguarda en un pequeño templo, el lugar donde San Pablo fue martirizado, lo martirizaron decapitándolo. Su cabeza -según los relatos devocionales- cayó en la tierra y "rebotó" tres veces antes de detenerse, dando lugar al surgimiento de tres fuentes de agua.

En el techo de este pequeño templo, me encontré una hermosa pintura del trigrama del Santísimo nombre de Jesús (del que he hablado aquí en repetidas ocasiones), con los elementos tradicionales del diseño que hiciera San Bernardino de Siena: las letras "JHS" en dorado, sobre un campo azul, circundado todo con doce rayos dorados, que simbolizan a los 12 apóstoles. Aquí las fotos de tan bonito conjunto. 



A mi parecer es una dignísima representación iconográfica del misterio que encierra tan glorioso nombre. Al imaginarme la cantidad de gracias que todos los días Dios concede a los hombres por la invocación de este excelso nombre, me lleno de alegría. El nombre de Jesús es consuelo y fuente de dones que Dios concede porque evoca a la persona del Hijo, al poder del Verbo encarnado y a su victoria sobre el pecado y la muerte. Es una magnífica espada que podemos blandir contra el poder del maligno y de las tentaciones. ¡Alabado sea el nombre de Jesús!