domingo, 16 de febrero de 2014

TODO SACERDOTE TIENE UNA HISTORIA


No existe sacerdotes, sin seminaristas, como no existen vocaciones a la vida sacerdotal sin la oración de las comunidades parroquiales. No existen sacerdotes sin una historia vocacional que se desarrolló gracias al amoroso designio de Dios que lo eligió por amor para ser su ministro y en el arduo camino de fidelidad del que fue elegido. Para que las vocaciones sacerdotales se sostengan se necesita oración, una oración que ruege por la perseverancia de los elegidos, para que cada seminarista y cada sacerdote mantengan -como  aquel día en el que prounciaron el "Sí" al llamado- su corazón abierto a Dios y así el amor divino pueda actuar sin trabas, transformándolo en un corazón de buen pastor, semenjante en todo al corazón de Jesús, el único Buen Pastor. Hoy en mi diócesis es el día del Seminario, es el día de los seminaristas, en este día ofrezco mi oración por todos ellos, para que sean perseverantes. Y también pido oración por mí, para que sea un buen sacerdote.