viernes, 7 de febrero de 2014

RAYOS EN LA CÚPULA

Hoy por fin terminé mis exámenes del semestre. Agradezco a Dios por eso. 

Como dato curioso el año pasado terminé también mis exámenes un día de febrero, pero aquel día fue 11 de febrero de 2013, aquel lluvioso, que digo lluvioso tormentoso, día en que el ahora Papa emérito Benedicto XVI, renunciaba libremente al ministerio petrino, dándo paso a una nueva página en la historia de la Iglesia. 

¡Y que día aquel!, un día lleno de sentimientos encontrados. Pero ya hablaré de eso el próximo día 11 de febrero, día en el que se cumple un año de la renuncia del Santo Padre Benedicto XVI. 
Por ahora solo acabaré contándoles que ese día al regresar de la Universidad Gregoriana al Colegio Mexicano, terminé empapado por la intensa lluvia de aquella tormenta eléctrica, bonita manera de terminar el semestre. 



De ese día y de esa tormenta siempre tendré memoria ya que fue el día del famoso rayo que cayó en la cúpula de san Pedro y que muchos medios informativos lo interpretaron como un raro signo, tal vez ligado la renuncia papal. Aquí un ejemplo de lo que les digo:


Lo que no mencionan esos medios informativos es que a la cúpula de la basílica de San Pedro como a cualquier otra estructura de más de cien metros de altura le caen durante el año una infinidad de rayos. ¿o qué? ¿nos vamos poner a interpretar todo rayo que le caiga a la cúpula de San Pedro, y de pasada a la torre Eiffel, al Empire State Building, a la Torre Latinoamericana, al Cristo del Cubilete, al Cerro de la Silla? Como dicen por ahí: "¡Pos oye!"