domingo, 23 de febrero de 2014

LA ORACIÓN INCESANTE ILUMINA EL MUNDO

Día despejado y algo frío en Roma. En resumen un buen día para pasear por la ciudad eterna. Pero no yo salí… la lectura para la tesis me ocupa. Esa es la misma razón para que este blogsillo no se haya actualizado desde el martes pasado. 
Hoy mientras navegaba por internet, me encontre las fotos que se pueden ver en esta entrada. Son fotos muy bonitas, de esos globos de papel que se inflan con aire caliente para que se eleven, la llama que calienta el aire y que se eleva al cielo con el globo ilumina el globo de tal manera que se convierte en un espectáculo muy bonito como el que vemos en estas imagenes. 

Al verlas se me vino a la mente la oración. Sí, la oración que todos los días se hace sobre el mundo. Aunque muchos lo duden, muchísimas personas alrededor del mundo oran durante el día. Miles y miles de plegarias se elevan al cielo y son recibidas por las manos amorosas de Dios. Toda oración es escuchada, ninguna se pierde o archiva.


Ahora imáginense si toda esa enorme multitud de plegarias fueran visibles como luces que se elevan al cielo, sería verdaderamente un espectáculo todavía más bello que el de estas imágenes. Simplemente no habría noche en el mundo. De hecho eso es siempre es lo que hace la oración: iluminar. No hay razón para no hacer oración, porque hasta cuando estamos enfermos podemos elevar una plegaria a Dios. Y si alguien piensa que debe esperar hasta que venza al pecado para dirigirse dignamente a Dios, está equivocado. 
La oración debe hacerse siempre, aún y cuando carguemos con el peso de nuestros pecados. Eso incluso puede llevarnos de la mano a alcanzar el arrepentimiento y con ello las ganas de reconciliarnos con Dios. La oración hace milagros y más si se hace con fe.