sábado, 8 de febrero de 2014

DISCERNIR ES IR CONTRACORRIENTE

El discernimiento, es una tarea importantísima en la vida de fe. Deber ser algo así como una herramienta que las personas de fe deben tener en su cajón más inmediato, porque no sólo se trata de discernir lo que hay en el interior de cada uno, sino también de discernir todo lo que viene de fuera. Dicernir esto, discernir aquello, no aplazar nunca la tarea de discernir. 

¿Que por qué menciono el discernimiento? Pues porque es necesario para nuestro bien el llegar siempre a la verdad y actuar con prudencia. En la actualidad vivimos en un mundo en el que la información llega por toneladas. No creo que en ninguna otra época de la historia humana, el común de la gente haya tenido acceso a tanta información llegada de todas partes. La aldea global genera diariamente millones y millones de datos que son transmitidos sin ninguna restricción a través de los medios informativos de todo tipo. 

Con semejante cantidad de información, es necesario tener bien afilado el bisturí de nuestro discernimiento y no creernos tan fácilmente lo que leemos, escuchamos y vemos. El efecto "teléfono descompuesto" se va multiplicando exponencialmente y muchas veces recibimos información que se encuentra en su versión más reciente y seguramente más maleada. Y entre más lejos se generen los hechos más seguramente tendremos este fenómenos de sutil modificación de la información. 

Nuestra cultura occidental tan vertiginosa, deja muchas veces poca oportunidad de discernir, sin embargo si queremos llegar a conocer la verdad, es necesario arriesgarnos a discernir y ocuparnos de ello. Ir contracorriente siempre será una seña particular de quien tiene fe y además se declara cristiano, y parte de ese ir contracorriente es no renunciar al derecho de discernir, buscando pensar todo con cuidado.