viernes, 14 de febrero de 2014

AMAR VERDADERAMENTE ES POSIBLE


Día del amor y la amistad. Este es un día en el que el amor es exaltado de una manera particular en el imaginario colectivo del occidente. Sin embargo como todo concepto ideal en el mundo actual, el amor ha sido abaratado. Y tal vez me escuche un poco anticuado y aguafiestas en lo que voy a decir, pero este mundo en el que vivimos poco sabe o poco quiere saber de lo que es verdaderamente amar. 

Tres sencillas características del amor son suficientes para poder sustentar lo que digo: 

1. Amar es permanecer. Quien ama no puede sino querer estar para siempre con aquello que ama y no sólo lo quiere sino que lo hace. El amor es permanencia, es ancla que sencillamente fija a una persona en el objeto de su amor. En el caso del noviazgo, una relación de noviazgo fincado verdaderamente en el amor, dura. Y aún más un matrimonio, asumido después de pasado el tiempo de aprendizaje y conocimiento del noviazgo, y que esté fincado en un amor verdadero, dura aún más, dura toda la vida. 

2. Amar es vivir en la verdad. Quien ama de verdad no puede vivir en la mentira. Así la honestidad de costumbres, de aficiones y de vivencia de la sexualidad es un camino seguro para que el amor no sólo permanezca sino que florezca hasta llegar a dar como fruto principal una sólida confianza. La verdad del hombre y de la mujer inscritos en su ser mucho antes de que ellos tomaran conciencia de su existencia, los hace ser capaces de relacionarse en la única y verdadera relación de amor que los mantiene unidos y complementarios, abiertos a la procreación vida y a la trascendencia.

3. Amar es sacrificarse. Quien ama y no sufre, no ama de verdad. Amar de verdad significa ir contra corriente, pero no contra una corriente externa y extraña, sino contra la corriente interna del egoísmo. Amar duele porque significa renunciar al propio yo, para favorecer un otro-yo al que se le entrega por amor la existencia y por decirlo así "las llaves de la propia vida". Sin embargo sacrificarse en el sentido pleno del amar, no es aniquilarse a sí mismo, no es la vana ilusión egocéntrica del masoquista, no, quien ama de verdad y sacrifica su propio yo, encuentra en aquel otro-yo -al que le entrega su vida- la plenitud del propio ser, y entonces la felicidad como un tesoro descubierto colma de alegría la existencia. 

Como conclusión puedo decir, amar es realmente posible, sin embargo es necesario revisar continuamente la manera en la que lo hacemos, ya que continuamente estamos expuestos a considerar amor aquello que no lo es y entonces ser engañados. Pero de que hay amor verdadero en el mundo de eso no hay la mas menor duda.