lunes, 20 de enero de 2014

MARÍA MADRE DE LA IGLESIA... ACUÉRDATE DEL PUEBLO CRISTIANO QUE EN TI CONFÍA

Hoy mi parroquia de origen, sí esa que está en medio del barrio donde crecí cumple 40 años de haber sido erigida. Muchos de mis recuerdos de la infancia estan ligados a la imagen siempre grandiosa del templo parroquial. Mi familia desde hace más de treinta años ha vivido en la casa donde actualmente viven, y esto nos ha ligado estrechamente a la comunidad parroquial que fue fundada en esa parte del poniente de la ciudad de Monterrey. 

Segun recuerdo y espero no recordar mal, nuestra parroquia empezó a ser parroquia sin templo parroquial. Se estaba completando apenas la primera mitad de la década de los 70's y nuestra comunidad ya era parroquia. 

el templo es un templo peculiar una construcción sencilla pero vanguardista en su diseño. Es un clásico diseño "setentero" que deja ver el espíritu de una comunidad que también se estaba edificando sobre sólidas bases de fe y devoción. Incluso la advocación mariana a la que se consagró, tenía en aquellos años mucho de novedoso y de vanguadista: María, Madre de la Iglesia. 


Pablo VI así la proclamó en su discurso de clausura en la última sesión del Concilio Vaticano II:

"Así, pues, para gloria de la Virgen y consuelo nuestro, nosotros proclamamos a María Santísima Madre de la Iglesiaes decir, Madre de todo el pueblo de Dios, así de los fieles como de los pastores que la llaman Madre amorosa, y queremos que de ahora en adelante sea honrada e invocada por todo el pueblo cristiano con este gratísimo título.

Se trata de un título, venerables hermanos, que no es nuevo para la piedad de los cristianos; antes bien, con este nombre de Madre, y con preferencia a cualquier otro, los fieles y la Iglesia entera acostumbran a dirigirse a María. Ciertamente que ese título pertenece a la esencia genuina de la devoción a María, encontrando su justificación en la dignidad misma de la Madre del Verbo Encarnado".

No creo equivocarme al decir que nuestra comunidad parroquial fue de las primeras que se pusieron bajo el patronazgo de María, Madre de la Iglesia en todo México. 

Mi cariño está con esta comunidad parroquial y siempre estará ligada a ella, porque la historia de mi vida y de mi fe tiene también como lugar de desarrollo esta comunidad. Ahí fui confirmado, ahí recibí la formación catequética, ahí hice mi primera confesión ahí recibí por primera vez a Jesús sacramentado, ahí pude conocer la alegría de hacer apostolado, primero en la Legión de María y después como catequista, ahí fue donde recibí de Dios el llamado a ser sacerdote, ahí siempre fui recibido con afecto durante los diez años de mi formación sacerdotal, y ahí presidí mi primera celebración eucarística, mi cantamisa. 

Hoy elevo mi oración por mi comunidad parroquial, y por todas las comunidades que día con día avanzan en el camino de la fe de la Iglesia como familias. Les dejo aquí una liga a una serie de fotos del templo parroquial de la comunidad de María, Madre de la Iglesia en Monterrey. Y otro link del blog de un bien amigo Fermín Tellez, en el que habla del día de mi cantamisa ahí en mi parroquia. 

Fotos del templo parroquial: 

Blog de Fermín Téllez: 

Y para terminar les dejo la oración con la que finalizó S. S. Pablo VI el discurso donde proclamó a María como Madre de la Iglesia: 

"Virgen María Madre de la Iglesia,
te recomendamos toda la Iglesia, nuestro Concilio Ecuménico.
Tú, «Socorro de los obispos», protege y asiste a los obispo, en su misión apostólica, y a todos aquellos, sacerdotes, religiosos y seglares, que con ellos colaboran en su arduo trabajo.
Tú, que por tu mismo divino Hijo, en el momento de su muerte redentora, fuiste presentada como Madre al discípulo predilecto, acuérdate del pueblo cristiano que se confía a Ti.
Acuérdate de todos tus hijos; presenta sus preces ante Dios; conserva sólida su fe; fortifica su esperanza; aumenta su caridad.
Acuérdate de los que viven en la tribulación, en las necesidades, en los peligros, especialmente de los que sufren persecución y se encuentran en la cárcel por la fe. Para ellos, Virgen Santísima, solicita la fortaleza y acelera el ansiado día de su justa libertad.
Mira con ojos benignos a nuestros hermanos separados, y dígnate unirlos, Tú, que has engendrado a Cristo, puente de unión entre Dios y los hombres.
Templo de la luz sin sombra y sin mancha, intercede ante tu Hijo Unigénito, Mediador de nuestra reconciliación con el Padre4, para que perdone todas nuestras faltas y aleje de nosotros toda discordia, dando a nuestros ánimos la alegría de amar.
Finalmente, a tu Corazón Inmaculado encomendamos todo el género humano; condúcelo al conocimiento del único y verdadero Salvador, Cristo Jesús; aleja de él los males del pecado, concede a todo el mundo la paz en la verdad, en la justicia, en la libertad y en el amor.
Y haz que toda la Iglesia, al celebrar esta gran asamblea ecuménica, pueda elevar al Dios de las misericordias el majestuoso himno de alabanza y agradecimiento, el himno de gozo y alegría, puesto que grandes cosas ha obrado el Señor por medio de Ti, oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María."