lunes, 13 de enero de 2014

EL PAPA Y YO HEMOS PENSADO LO MISMO PARA LOS CARDENALES

Estoy escribiendo este post, en los minutos previos a la misa de hoy aquí en el Colegio Mexicano, que es la comunidad sacerdotal en donde vivo en mi estancia aquí en Roma. Hoy no he salido, este semestre los lunes no tengo clase y me la paso en el colegio, estudiando o leyendo o haciendo tantas y tantas cosas que tengo que hacer. Ya ven que los sacerdotes siempre tenemos muuuucho que hacer. 

Hoy el Papa les ha mandado una carta a los cardenales de los que hablamos el día de ayer en este blogsillo. Es una carta fraterna, llena de sencillez al puro estilo del Papa Francisco. Me ha sorprendido porque en ella el Papa les pide a los cardenales cosas que ayer comentaba yo aquí. Coincidencias, "Dioscidencias" no, no me gusta esa palabreja inventada. Algunas personas me la han mencionado, la dicen para decir que no existen coincidencias sino situaciones que Dios provoca para bien. No se a quien se le ocurrió pero me imagino que ha de ser obra de algun sacerdote emocionado dando alguna charla espiritual. "Dioscidencias"... mmm no me gusta ni como suena. En fin.  


Aquí les dejo la carta del Papa Francisco para los cardenales electos: 

“Querido hermano,
En el día en el que se hace pública tu elección de formar parte del Colegio de Cardenales, te mando un cordial saludo, y te aseguro mi cercanía y mi oración. Espero que, al formar parte de la Iglesia de Roma ‘vestido con las virtudes y los sentimientos del Señor Jesús’ (cf.Rom 13,14 ), puedas ayudarme con fraterna eficacia en mi servicio a la Iglesia universal.
El cardenalato no significa una promoción, ni un honor, ni una condecoración; es simplemente un servicio que exige ampliar la vista y agrandar el corazón. Y, aunque parezca una paradoja, este poder observar más lejos y amar más universalmente con mayor intensidad, se pueden obtener sólo siguiendo el camino del Señor: el camino de la humildad, convirtiéndose en siervo (cfrFil 2,5 - 8).
Así que te pido , por favor, que recibas esta designación, con un corazón sencillo y humilde. Y, aunque lo hagas con alegría y con gozo, intenta que este sentimiento se aleje de cualquier expresión mundana, de cualquier celebración ajena al espíritu evangélico de austeridad, sobriedad y pobreza.
Adiós y hasta el próximo 20 de febrero, cuando comenzaremos los dos días de reflexión sobre la familia. Quedo a tu disposición y, por favor, te pido que reces y pidas que recen por mí.
Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te proteja".
Francisco, PP.