viernes, 17 de enero de 2014

EL FRÍO EN ROMA Y LA OPCIÓN DE SAN ANTONIO

Hoy Roma, la ciudad eterna, amaneció con una temperatura de 11ºC, con sensación térmica de 6ºC. La verdad no he logrado comprender porque varía tanto la temperatura dada y la que realmente se siente... lo digo porque cuando hay que salir temprano, es necesario decidir si te llevas abrigo, bufanda, guantes y orejeras, o solo bufanda, abrigo, pero sin guantes ni orejeras, o solo el abrigo sin ningun otro aditamento. 

Celebramos hoy a San Antonio Abad, lo de Abad, no es apellido sino una palabra que lo distingue de otros Antonios que tambien fueron santos y que les pusieron ese nombre muy probablemente a causa de este primer Antonio que vivió hace mucho tiempo y que recibió de Dios la gracia de ser el padre del monaquismo occidental y del movimiento eremítico, que casi es lo mismo pero no. 

Disculpen que les siga hablando de clases, pero es lo que acontece en mi vida desde hace ya un año y medio que estoy en Roma, porque si señores y señoras improbables lectores de este blogsillo: yo vine a Roma a estudiar, no a pasearme, aunque hago ambas cosas, no con la misma intensidad, pero las hago. 

Les he pedido disculpas porque hablaré de San Antonio, en el marco de una clase que llevé el año pasado y que tenía como título "El Dogma y la elaboración de la antropología cristiana entre el primer concilio de Nicea y el concilio de Calcedonia", en esta clase la maestra Michelina Tenace, al tratar la teología de Nicea y por ende de San Atanasio, hizo una extensa exposición sobre una de las obras que este santo escribió y que lleva como título: "Vida de san Antonio". 

Según la exposición, San Antonio encarna la teología del primer concilio de Nicea:
"En el contexto de la crisis arriana "la vida de San Antonio"(obra de San Atanasio) es reconocida como uno de los mejores testimonios de la ortodoxia de Nicea aplicada a la vida del cristiano. La herejía arriana consideraba a Cristo como un semi-dios inferior a Dios Padre. 
Atanasio con el esfuerzo dogmático y Antonio con el esfuerzo de la vida monástica han proclamado la divinidad de Cristo y la verdad de la divinización del hombre. Antonio viene descrito como "hombre de Dios", un hombre transfigurado por la gracia del desierto, un hombre transfigurado que hace ver la obra de Cristo dentro de sí. (...) 
La vida de Antonio es importante no solo para la historia del monaquismo, sino más aún para la comprensión de la vida cristiana, para la explicación en categorías existenciales del dogma de fe, para ilustrar la vida de un cristiano auténtico". - Dra. Michelina Tenace, en "Cristiani si diventa, Dogma e vita nei primi tre concili", Ed. Lipa, 2013, p.57-58 . 

Las opciones y el estilo de vida que por su fe en Jesús adoptó San Antonio, dieron testimonio no sólo de un afán de ser perfecto cristianamente hablando, sino de que es posible hacer vida aquello que Dios nos ha revelado como una Verdad auténtica de naturaleza salvífica: Jesucristo el Señor es Dios, es el Verbo de Dios encarnado para nuestra salvación. El esfuerzo de este santo por alcanzar la perfección cristiana a traves de la consagración total de su vida a la oración, le valió ser considerado como uno de los santos más importantes de los primeros siglos de la Iglesia. Aún hoy en día San Antonio es venerado con gran devoción. Su intercesión como la de todos los santos es eficaz, pídamosle a Dios por su intercesión que nos ayude a ser verdaderos cristianos, fieles a su palabra y portadores de buenas nuevas.