domingo, 19 de enero de 2014

BENDITOS DOMINGOS!

Los domingos por la mañana siempre son especiales. Siempre tienen un ambiente diferente, ya sea por el descanso o por ser una pausa necesaria en nuestra semana, es un momento que siempre hace la diferencia.

¿Y por qué menciono específicamente las mañanas de domingo? Pues porque bajo una óptica evangélica, la mañana del domingo fue el momento en el que el velo del antiguo pecado cayó ante el alegre anuncio de la redención obrada por Cristo y de la cual la resurrección del Señor es la prueba máxima.

Un domingo por la mañana el mundo se dió cuenta de que Cristo había resucitado. Su cuerpo ya no yacía inerte en la oscuridad del sepulcro, no, ahora estaba de pie y gozaba de la Vida que nunca se acaba, esa Vida que todos los que tenemos fe esperamos poseer.

Cristo está vivo, por eso desde ese día los cristianos estamos de fiesta y lo celebramos cada domingo como un hacer-presente-de-nuevo ese momento. Es una alegría que nadie puede quitarnos, ni siquiera la más oscura y terrible maldad, porque toda maldad ha sido vencida.

Es en la misa donde los católicos celebramos a Cristo Vivo y presente en medio de nosotros. Y no porque anhelemos que esté en medio de nosotros, sino porque realmente lo está, está presente en persona, con su alma y su divinidad, visible y palpable, en vivo y a todo color. Y sabemos que está vivo porque ahí también podemos escuchar su voz que nos habla nuevamente.

¡Feliz quien tiene la oportunidad de encontrarse con Él y recibir dones y bendiciones para su vida! Porque es algo que definitivamente no se encuentra en ningún otro lugar, en ninguno.

Y ahora la sección de los comerciales...
les dejo el link del blog hermano de este blogsillo que lleva por título: "Palabra y Fe" en él encontrarán semanalmente reflexiones sobre el evangelio de la misa de cada domingo:

http://palabrayfe1.blogspot.it

Y por último déjame recordarte que ir a misa te conviene, verdaderamente te conviene, te conviene más que ninguna otra cosa.

¡Feliz Domingo!