sábado, 25 de enero de 2014

AYER ME DIERON UNA GRATA SORPRESA

Ayer me dieron una grata sorpresa. Dos jóvenes amigos míos, de la parroquia donde era vicario, antes de venir a Roma, se comprometieron para contraer matrimonio. Pero eso no fue la sorpresa, ellos llevan un bonito noviazgo desde que los conozco. La sorpresa fue la manera en la que el novio le propuso matrimonio a su novia. Fue al finalizar la hora santa de este jueves pasado en el templo parroquial; él haciendo una oración ante el santísimo invitó a su novia a unirse a él en la oración y ahí le pidió que fuera su esposa ofreciéndole (como es tradicional) el anillo de compromiso con una rodilla en tierra. Todo esto lo pude ver en un pequeño video que filmaron unos amigos de la pareja. Fue algo realmente emotivo, tanto que la gente que estaba en el templo orando, al oír el "Sí" de la muchacha se unieron a la alegría de la pareja con un cálido aplauso. 

La parroquia es la casa de la comunidad que comparte una misma fe. Es una extensión necesaria del hogar cristiano. Nadie, absolutamente nadie debería sentirse extraño en la parroquia. Es el lugar propicio para el intercambio de la fraternidad entre las familias. Ahí la fe y la convivencia fraterna debe darse de una manera natural, ya que es también el lugar de encuentro con Dios. Todas nuestras parroquias deberían ser lugares de intimidad con Dios y con los hermanos, donde los problemas de una familia sean por la solidaridad y la caridad fraterna problemas de todos, e igualmente las alegrías de algunos deberían ser las alegrías de todos. 

Esto último pasó en esta anécdota que les cuento, estos muchachos edificaron de una manera muy especial a la comunidad ahi reunida. La edificaron porque juntos dieron testimonio de que el amor del noviazgo puede tener una fuerte base en el amor a Dios y en el servicio a los hermanos. También dieron testimonio de su fe, al comprometerse en medio de la comunidad parroquial con naturalidad y sencillez la hicieron partícipe de su compromiso de amor. Bien por ellos y bien por la comunidad, porque si de una comunidad de fe, como es la parroquia, es de admirarse que surjan vocaciones a la vida sacerdotal y consagrada, es igualmente loable que de ella surjan vocaciones a la vida matrimonial fuertemente enraizadas en la fe y en el servicio. ¡Felicidades Daniel y Emilia! ¡Felicidades parroquia de Santa Beatriz de Silva!

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Dios bendito, a El gracias por las santas vocaciones

anasylvia dijo...

Muy cierto! Cristo siempre debe ser nuestra base.

anasylvia dijo...

Muy cierto! Cristo siempre debe ser nuestra base.

anasylvia dijo...

Muy cierto! Cristo siempre debe ser nuestra base.