domingo, 26 de enero de 2014

A LOS CARDENALES TAMBIÉN LES GUSTA LA MÚSICA

"El pueblo que andaba a oscuras percibió una luz cegadora. A los que vivían en tierra de sombras una luz brillante los cubrió. Acrecentaste el regocijo, multiplicaste la alegría: alegría por tu presencia, como la alegría en la siega..." Is. 9, 1-2

Estos versículos del libro del profeta Isaías forman parte de la primera lectura de la misa de hoy domingo. Son palabras bellísimas, llenas de esperanza. Leyéndolas en clave cristológica, son palabras que anuncian la presencia de Dios en medio de su pueblo. Pero no una presencia etérea, informe, simbólica, sino una presencia, real, palpable, verdadera. 

La presencia de Dios entre nosotros tiene una dimensión humana y además tiene nombre: Jesús. Es la presencia del Salvador la que "acrecienta el regocijo y multiplica la alegría". Si consideraramos detenidamente y con fe, lo que significa para la humanidad que su creador está presente en medio de ella además de la alegría y el regocijo, otro sentimiento y actitud surgirá en el corazón: la gratitud. Gratitud por el gran amor que Dios nos tiene y nos manifiesta a cada momento, gratitud por su predilección, gratitud simplemente por amarnos tanto. 

Aquí les dejo el link de la reflexión que hice del evangelio de este domingo:


Y hablando de alegría les dejo también este video que me pareció bastante simpático, es del cardenal Oscar Andrés Rodríguez Madariaga, Arzobispo de Tegucigalpa. Quien da prueba de su talento tocando el teclado electrónico.