miércoles, 11 de septiembre de 2013

¿PREMIO NOBEL DE LA PAZ PARA EL PAPA FRANCISCO? NO GRACIAS...

El Papa Francisco no necesita que lo condecoren con un supuesto "premio de la paz" que es otorgado a personas que promueven la guerra siendo poderosas. Yo no se mucho sobre el premio Nobel de la Paz, pero me parece a simple vista que las acciones del presidente Obama lo han desprestigiado mucho, y lo han desprestigiado porque se supone que es un premio que goza de mucho "prestigio" en este mundo actual. 

Yo no pido de ninguna manera que despojen al Sr. Obama de su premio, ni mucho menos pido que se lo otorguen al Santo Padre. Y no lo pido porque en mi humilde opinión el Santo Padre no necesita ese dichoso premio. No le agregaría nada a su labor en favor de la paz, simplemente porque la lucha por la paz del Papa es una lucha que tiene una inspiración más noble que la de la simple "filantropía" y por otro lado porque las acciones que se hacen desde la fe, no necesitan premios de este mundo ya que poseen premios eternos.  

Desde el primer momento de su pontificado, Papa Francisco ha cumplido cabalmente con la labor que aquel 13 de marzo de 2013 recibió de Dios: reafirmar (en su calidad de sucesor de Pedro) la fe de la Iglesia invitándola a orar y a hacer vida el evangelio de Jesús, ensanchado con esto las fronteras del Reino de Dios en el mundo. 
Su contundente llamada a la paz, no sólo fue para evitar la guerra en Siria, sino para hacer un fuerte llamado a la conciencia humana mundial acerca de la derrota que representa la guerra para cualquier hombre. La violencia nunca es el camino, en ninguna relación humana, eso quedó muy claro en este llamado a buscar caminos de paz, de concordia y de diálogo que se lanzó desde Roma el pasado 7 de septiembre. 

El Papa logró que mucha gente, incluso no cristiana, se uniera a la oración por la paz. Ante la soberbia maquinaria del poder político y militar, el Santo Padre invitó a todos a ponerse humildemente postrados ante Dios para pedirle que moviera los corazones para que la paz sea una realidad. Esta labor del Papa está humanamente muy por encima de cualquier pretensión de imponer una "paz" en la que la opresión, el intervencionismo y las millonarias ganancias para el engranaje del negocio bélico tiene la última palabra. 

La paz vendrá, de eso no tengo la menor duda, y con ella vendrá también la justicia contra todos aquellos que asesinan a sus hermanos y contra aquellos que se enriquecen con la muerte de los supuestos "ajenos", porque como en el caso de Caín y Abel, la sangre derramada clama desde la tierra y Dios escucha su clamor. 


Dios bendiga a todos los pueblos, les otorgue un corazón deseoso de paz, y cumpla para todos la bienaventuranza pronunciada por el Señor Jesús: 
"Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados, hijos de Dios". Mt. 5, 9