jueves, 29 de agosto de 2013

LA SILENCIOSA Y OPERANTE PRESENCIA DE DIOS

Relacionarse con los demás a veces se torna difícil. El buscar verdaderamente entablar relaciones fraternas también se complica en un mundo como el actual en donde el individualismo está tan marcado y la verdad brilla sólo de vez en cuando. Sin embargo en un mundo como el que ahora vivimos, Dios sigue dirigiendo su palabra llena de amor y de ternura a nosotros. Él se hace presente todos los días en la vida de los que lo necesitan, es decir en la vida de todos. Esto es un hecho que la fe nos confirma, Dios está aquí y quiere relacionarse con nosotros, quiere que estemos cerca de Él, quiere escucharnos, atendernos, "perder" tiempo a nuestro lado. 
Quiere hablarnos, abrazarnos y decirnos que nos ama. Dios es persona y se relaciona como persona. Habla y calla, platica y escucha, ve y se acerca. Dios es sencillo en su trato, no es complicado. Aunque es el Todopoderoso se ha inclinado hasta nuestra altura para dialogar, como un papá se agacha para escuchar lo que su pequeño hijo le quiere decir al oído. Y ¿sabes que? le interesa todo lo que le quieres decir, Dios se interesa por nosotros, no lo aburrimos, no lo cansamos, el nos ama. 
Dios se ha quedado a vivir entre nosotros, y nos ha dado un signo para que lo experimentemos presente, ese signo se llama Eucaristía. En este signo, en este sacramento, Dios habita entre nosotros, pero no como un vecino desconocido, sino como alguien que tiene nombre y que se puede ver y tocar: su nombre es Jesús, y se puede ver y tocar gracias a la apariencia de pan que tiene su cuerpo. 
Todo esto no lo sabemos por nuestra propia inteligencia o por el resultado de una amplia investigación científica, no, esto lo sabemos gracias a la fe. Una fe que nos ha sido transmitida desde mucho tiempo atrás. Para nosotros cristianos, la Eucaristía es el tesoro más grande que poseemos, porque es la presencia real y verdadera de Dios en medio de nosotros. 
Y en muchas partes del mundo los jueves, día eminentemente eucaristíco, por ser el bendito día en el que se nos entregó este regalo, la Iglesia adora a Dios presente en la Eucaristía. El cuerpo de Jesús el Señor, Dios y hombre verdadero, se expone para que lo veamos y lo adoremos. En una sencilla ceremonia Jesús es puesto a la vista de todos  para estar con nosotros, de una manera privilegiada. 
Y durante una hora, se queda ahí, aparentemente quieto, expectante, mirándonos, hablándonos, escuchándonos. Dios es sencillo al relacionarse con nosotros, y para poder entrar en diálogo con Él, solamente basta acercarnos a Él. 

El Santísimo Sacramento en la hora santa en el Pontificio Colegio Mexicano en Roma

No es necesario preocuparnos en lo que le vayamos a decir, porque Él entiende hasta las cosas que decimos sin palabras.  Y lo único que pide es que tengamos confianza en Él, que tengamos fe en Él. Dios, hoy y todos los días te espera con los brazos abiertos en su casa, y te espera con paciencia, porque sabe que esa inquietud que estas sintiendo es en el fondo, ganas de estar con Él.