jueves, 3 de enero de 2013

SANTÍSIMO NOMBRE DE JESÚS


Como ya comenté hace dos años aquí en este blog, personalmente tengo una especial devoción por el Santísimo Nombre de Jesús. Es una hermosa devoción. Es una devoción bastante antigua en la Iglesia.

El nombre de cada persona en la mentalidad hebrea tiene una relación intrínseca con la misma persona que lo porta y con el contexto histórico y religioso en el que había nacido.  Así encontramos nombres como Israel que significa: “El que peleó con Dios” El nombre no sólo se tiene para distinguir a unos de otros sino que en sí mismo encierra un significado profundo, siempre de connotación teocéntrica, es decir poniendo a Dios (Theos) como centro de su composición.

En el caso de nuestro Redentor, el nombre pronunciado por el arcángel Gabriel a María (Lc.1, 31) y a José por el ángel en sueños (Mt. 1, 21) para el niño era “Yehos’ua”=“Jesús”=“Yahvé salva”. Este significado etimológico es confirmado por el mensajero celeste: ““Porque Él SALVARÁ a su pueblo de sus pecados”(Mt. 1, 21) le  dice el ángel del Señor en sueños a San José. El nombre “Jesús” indica pues la misión y el ser mismo del Mesías. Él es al mismo tiempo Salvador y Salvación. Es sin duda un nombre poderoso, un nombre que al ser pronunciado por la gracia que tiene derrota de una manera aplastante al enemigo. Si lo pronunciamos con fe puede llegar a ser un arma extraordinaria contra la tentación y el pecado.

El Santísimo Nombre de Jesús siempre fue honrado y venerado en la Iglesia desde los primeros tiempos, pero fue en el siglo XIV cuando comenzó a tener culto litúrgico. San Bernardino de Siena (franciscano), con la ayuda de otros hermanos, especialmente de los bienaventurados Alberto de Sarteano y Bernardino de Feltre, extendió con tal entusiasmo y devoción tal fervor que se estableció finalmente la fiesta litúrgica.

En 1530, el Papa Clemente VII autorizó a los franciscanos a rezar el Oficio del Santísimo Nombre de Jesús, Juan Pablo II ha restaurado el 3 de enero, la memoria opcional en el calendario romano.

Fue tan intensa la predicación de San Bernardino de Siena, que con gran intuición pastoral creo un símbolo que recordara a todos los que lo escuchaban el poder y santidad del Santísimo Nombre del Redentor.  Y así surgió como una representación iconográfica el trigrama del Santísimo Nombre de Jesús: IHS

El trigrama fue diseñado por San Bernardino mismo, por esta difusión iconográfica es considerado como el santo patrón de la publicidad. El símbolo consiste en un sol radiante de doce rayos sobre un campo azul, por encima del cual se ven las letras “IHS” que en un significado primario y original las primeras tres letras del nombre de Jesús en griego: ΙΗΣΟΥΣ , transliterado en letras latinas minúsculas: i h s o u s , y en mayúsculas transliterando la letra griega sigma Σpor  la latina “S”, queda entonces: IHS), pero también se dan otras explicaciones más tardías y acomodaticias como la abreviatura de "In Hoc Signo (vinces)" el ​​lema de Constantino, o "Iesus Hominum Salvator". Que si bien no son heterodoxas y contrarias al espíritu cristiano, son significados diversos del original.

El sol central es una clara alusión a Cristo, que da vida como el sol, y sugiere la idea de la extensión de la Caridad.
El calor del sol se difunde por los doce rayos que representan a los Doce Apóstoles que desde Cristo se difunden hacia diversos lugares el mensaje de Salvación que el Señor predicó, el azul del fondo es un símbolo de la fe, el oro de la divinidad.

El trigrama del Santo Nombre de Jesús tiene la única intención de ser una representación iconográfica de algo superior. San Bernardino había grabado este símbolo en una tablilla, con la cual bendecía a los fieles cristianos sobre todo a los enfermos. Por lo cual fue acusado por sus enemigos como promotor de idolatría, sin embargo a quien veneraban los fieles no era a la tablilla pintada en sí, sino al Santo Nombre representado en aquellas letras.


La Compañía de Jesús (los jesuitas) fundada por San Ignacio de Loyola, tomó este trigrama como su emblema con la única adición iconográfica de los tres clavos de la cruz del Señor unidos en punta a los pies del trigrama. Así la Compañía de Jesús se convirtió en una fuerte partidaria del culto y doctrina del Nombre Santo, dedicando al Santo Nombre de Jesús, sus iglesias más bellas y más grandes, construidos en el mundo.