jueves, 20 de diciembre de 2012

O CLAVIS DAVID - OH LLAVE DE DAVID

ANTÍFONA IV 

20 de diciembre 




CLAVIS David et sceptrum domus Israel, 
qui aperis, et nemo claudit; claudis, et nemo aperit: 
veni et educ vinctum de domo carceris, sedentem in tenebris et umbra mortis. 

Oh Llave de David (Isaías 22, 22), cetro de la casa de Israel (Génesis 49, 10), 
que abres y nadie puede cerrar; que cierras y nadie puede abrir: 
ven, libera de la cárcel al hombre prisionero, que yace en tinieblas y en sombras de muerte (Salmo 107, 10.14). 


Quien tiene las llaves es -por así decirlo- el dueño del lugar. Sin embargo quien es "La Llave" es todavía más... es Aquel que se convierte en indispensable para todo el que quiere entrar. Ser llave es un atributo del Mesías, la llave actua y pone en movimiento la cerradura, siempre para beneficio de quien quiere entrar y estar seguro y para quien desea salir y ser libre. Jesús el Señor es llave de Salvación, es aún más... es quien al mismo tiempo es llave y dueño, el abre y cierra. Y lo hace siempre para beneficiar a aquellos que le han sido dados. Aquellos que son prisioneros del pecado, aquellos que han sido condenados a un castigo eterno, Cristo los libera, las llaves no las tiene el carcelero, sino el Salvador. No es mazo que con violencia rompe las cadenas de los prisioneros, es Señor poderoso -llave y dueño- que con todo derecho reclama la libertad de quien está encadenado porque los ha comprado a precio de su propio sacrificio.