martes, 4 de diciembre de 2012

IDEAS SOBRE LA ORACIÓN

El tiempo es algo que a todos se nos regala a manos llenas. Y entonces ¿por qué parece como que se nos va entre las manos y no nos alcanza para hacer aquello que nos gusta hacer? Hay incluso algunos de nosotros que cuando tenemos tiempo "libre" lo utilizamos en cosas que no nos ayudan a ser mejores o al menos no para hacer cosas buenas. Una manera que he descubierto para aprovechar el tiempo de una manera positiva es haciendo oración. No se trata de dar una cátedra de oración. No. Además este blog no esta hecho para dar lecciones sino para "compartir ideas, anécdotas, diálogos y experiencias de fe." así como dice allá arriba... así es que les comparto algo de lo que yo he descubierto: las maneras de hacer oración son tan diversas tanto como la diferenciación que existe entre todas las personas que habitamos este planeta y hay tantas maneras de hacer oración como personalidades existen. 

La oración -al menos la oración cristiana- desde siempre ha buscado poner al hombre en contacto con Dios, su Padre. Eso es lo esencial de cualquier tipo de oración desde el punto de vista cristiano. La oración es diálogo con Dios. Y ahí es donde encontramos siempre problemas. Porque se nos complica todo cuando tenemos una concepción de Dios, ambigua, negativa o en el peor de los casos, lejana. Dios esta cerca eso es innegable. Y basta con que lo invoques en tu interior para que puedas hablar con Él. 

Otro problema común es el lugar para hacer oración. Hay lugares privilegiados eso tambien es verdad. Sin embargo a Dios lo puedes invocar en cualquier lugar. No hay necesidad de cita, Dios se hace presente. Y a veces lo más sorprendente es que ni palabras necesitamos decir. Poseemos un pensamiento que viaja más rápido que cualquier cosa conocida. Basta con una idea para hacer oración. Otra cosa, la oración siempre se puede retomar, en cualquier momento, en cualquier lugar, no hay porque desanimarnos. De lo que se trata es de tener presente a Dios, no olvidarlo, "llevárnoslo" con nosotros a donde quiera que vamos. Si estuvieramos verdaderamente convencidos de que, Dios por asi decirlo "se muere de ganas" de hablar con nosotros, seríamos otros. Y es que Dios quiere hablar con nosotros por una única razón: nos ama. ¿No será que nos conviene más utilizar nuestro tiempo en hablar con quien nos ama, que perderlo en cosas que incluso pueden perjudicarnos? piénsalo...