viernes, 18 de mayo de 2012

EXTRAÑARÉ LAS TORTILLAS DE HARINA, COMERÉ TODAS LAS QUE PUEDA ANTES DE IRME

Nunca he sido bueno estudiando idiomas. Sin embargo con la necesidad de comunicarme que tendré dentro de unos meses allá en Roma el estudio de la lengua italiana no es una opción es algo obligatorio. Sin embargo su cercanía al español, me anima. Lo que me desanima es la velocidad y fluidez con que hablan los que ya saben italiano. Aveces me siento como un bebé, tratando de descifrar en mi mente el conjunto de palabras que acabo de escuchar. No quisiera ver mi cara cuando hago eso. Hoy tuve una convivencia con mis hermanos sacerdotes que se ordenaron conmigo. El tema central de conversación fue mi envío a Roma. Me sentí como el postre que todos querían comer. La convivencia fue en una parroquia de las afueras de Monterrey, en una población rural. 

No es raro que en estos lugares los sacerdotes coman bien y sabroso. Porque han de saber que todos los sacerdotes comemos bien, pero no siempre sabroso. Eso depende claro de quien nos atienda en los asuntos alimenticios. En esta parroquia la comida fue hecha por una señora de la localidad. Preparó guisados de distintos tipos y preparó tortillas de harina. Si alguien ha venido a México se ha encontrado que las tortillas son esenciales en nuestra dieta. Están hechas de maíz, pero en el norte, acá donde vivo, las tortillas se preparan con harina de trigo. Son deliciosas, no hay regiomontano que las rechace. Y las hechas a mano y caseras son las mejores.


Comí mucho y muy sabroso. Y el comentario que en esos momentos tan agradables me cortaba la alegría era: "Eliezer cuando estés en Roma vas a extrañar estas comidas" Los sacerdotes somos hermanos y como buenos hermanos nos fastidiamos unos a otros, esta fue una comida fraterna y como buena comida fraterna en ella no se dejaron fuera las bromas, ni modo hoy me tocó a mí, ya después le tocará a otro... espero. 

El párroco, Padre Moisés Puga, estudió en Roma hace algunos años y me dio algunas recomendaciones, también me prestó películas italianas. Pienso hacer una reunión con los padres que recientemente han ido a estudiar a Roma. Y ni modo amigos lectores de este blogsillo, aquí seguiré aburriéndolos con entradas referentes a mis próximos estudios en Roma. Aguanten, también les hablaré de Dios en las próximas entradas. Mientras tanto seguiré con la terapia literaria que me ofrece el escribir estas líneas.