sábado, 21 de abril de 2012

OTRO TIPO DE PERSECUSIÓN


Ser un verdadero cristiano, es ya una lucha encarnizada. No es fácil seguir los pasos del Nazareno. Hacer vida su mandamiento de amor es algo que es difícil pero no imposible. Lo triste a veces es que nos dejamos vencer incluso antes de pelear. Aquí es donde empieza un verdadero combate espiritual, toda una guerra. Los miembros de la Iglesia son por así decirlo, soldados que todos los días enfrentan retos nuevos, de esto yo he sido testigo en muchas ocasiones. La lucha por ser fiel aunque tristemente se de sólo en algunos, es una lucha de todos los días. Creo que si en estos tiempos se diera una persecución como la que se dió en la época "cristera", muchos católicos no opondrían resistencia ante el tirano, renunciarían a su fe con tal de estar tranquilos y seguros.
Pero estoy seguro que muchos otros emprenderían una resistencia. Gracias a Dios, al menos en México, la persecución de los primeros años del siglo XXI no es con leyes opresoras ni con armas. No, la persecución no es armada, ahora es más sutil e incisiva, sus ataques son a base de indiferencia, desprestigio, protesta y calumnia. Los últimos años han sido difíciles sobre todo para aquellos que han sido llamados a pastorear la Iglesia. La terrible y criminal infidelidad de algunos ha sido reguero de pólvora que encendido con saña ha dañado grandemente la credibilidad del clero. El crimen de unos, bajo la perspectiva de los enemigos de la Iglesia, hace suponer su desmoronamiento a grado tal que incluso se llega a conjeturar su inminente desaparición.
En una época en la que se piensa poco, y de lo poco que se piensa mucho es para servir a los intereses egoístas, las ideas erróneas se van plantando -gracias a los fenómenos mediáticos- en los criterios débiles de aquellos a los que les evitan a toda costa informarse y pensar. Así la época actual representa un gran reto para aquellos que quieren encontrar la Verdad. La lucha seguirá, y se está librando encarnizadamente, el trigo y la cizaña (Mt. 13, 24-30) han sido plantados, uno por Dios mismo y la otra por el enemigo, están creciendo juntos... pronto llegará el momento de la cosecha y serán separadas. El Reino de Dios triunfará y la Verdad iluminará a aquellos que fueron fieles y se mantuvieron tenaces en su búsqueda. Esta lucha producirá abundante fruto de santidad porque muchos perecerán inocentes. La profecía de persecuciones que el Maestro pronunció se cumple en la vida de aquellos que han recibido el ciento por uno en todo lo que dejaron por Él. Cristo sigue siendo crucificado y también resucitará, triunfando en sus discípulos. Feliz día aquel, Dios nos permita de llegar a verlo.