Los
textos de la sagrada escritura que el día de hoy hemos escuchado dejan entrever
el tema de reflexión para este domingo que es: La llamada urgente que Dios nos
dirige todos los días.
Nuestro
Dios es un Padre providente lleno de misericordia. Que se ha puesto como único
límite el designio amoroso de otorgarnos libertad, o el libre albedrío. Dios
respeta nuestra libertad, a tal grado de no obligarnos a ser buenos.
Sin
embargo como es un Padre que siempre busca el bien de sus hijos, no deja de
dirigirnos su llamada urgente a estar unidos a Él.
En el AT
numerosas veces Dios se dirige a los hombres para advertirles sobre lo
extraviado de su conducta y de la necesidad de conversión. Un ejemplo claro es
la predicación de Jonás en Nínive.
En el NT,
el Señor Jesús inicia su predicación con una frase contundente: “Se ha cumplido
el tiempo y el Reino de Dios ya esta cerca. Conviértanse y crean en el
Evangelio.”
Ya no es
la voz de un profeta, sino la mismísima voz de Dios hecho hombre que nos invita
nuevamente a rectificar el camino y hacernos partícipes del Reino de Dios.
Esto es
precisamente de lo que se trata la VOCACIÓN que viene del latín vocatio,
vocationis, convocación, llamamiento.
La
vocación de los primeros discípulos del Sr. Jesús, es el signo más claro de
esta invitación que Dios hace a los hombres a asociarse a su plan de salvación.
No fueron
llamados a ocupar un puesto prominente en un reino terreno. Fueron llamados a
convivir con el Redentor para que de esa manera su vida se transformara. Fueron
llamados dejar de ser simples pescadores a convertirse en “pescadores de
hombres”.
Toda
invitación, todo llamado, toda vocación, implica siempre una respuesta que debe
darse en la más legítima libertad.
Y el
testimonio antiguo y nuevo de la escritura nos da cuenta de la respuesta que
los hombres han dado al llamado de Dios. Jonás atiende la voz de Dios y dice SÍ
a su misión. Los ninivitas, desde su encumbrado rey, hasta el más humilde de
sus habitantes dicen SÍ al llamado de Dios en voz de Jonás. Simón, Andrés,
Santiago y Juan, los primeros cuatro discípulos del Señor, al escuchar el
llamado personal que les es dirigido, responden SÍ, dejan las redes y siguen a
Jesús.
Dios
sigue llamando hoy en día a cada uno de sus hijos a entrar en comunión de vida
y amor con Él. Y a pesar de nuestra terca indiferencia, de nuestras faltas de
fe, de nuestras negligencias en el amor, en el perdón y en la búsqueda del
bien, Dios no se cansa de llamarnos a una vida cada vez más santa.
La
respuesta que Dios se merece es una respuesta generosa pero sobre todo positiva
y llena de fe.
¿Estaremos
dispuestos hoy que hemos redescubierto este llamado a dar una respuesta
favorable, una respuesta que nos conviene?
Pidámosle
al Señor, que nos llene el corazón de su amor, para que seamos sensibles en el
llamado cotidiano que nos hace a estar permanentemente unidos a Él, y que
escuchando este llamado le podamos decir SÍ todos los días.
Pidámosle
que siga llamando a la conversión, a través de nosotros a tantos y tantos
hermanos y hermanas bautizados que olvidados enteramente de Él, se dedican a
actuar en contra de su voluntad de Salvación.
Pidámosle
su Espíritu Santo para que podamos vivir en una conversión continua y en una fe
firme en el Evangelio .
Así sea.





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