domingo, 22 de enero de 2012

LLAMADOS POR DIOS


Los textos de la sagrada escritura que el día de hoy hemos escuchado dejan entrever el tema de reflexión para este domingo que es: La llamada urgente que Dios nos dirige todos los días.
Nuestro Dios es un Padre providente lleno de misericordia. Que se ha puesto como único límite el designio amoroso de otorgarnos libertad, o el libre albedrío. Dios respeta nuestra libertad, a tal grado de no obligarnos a ser buenos.
Sin embargo como es un Padre que siempre busca el bien de sus hijos, no deja de dirigirnos su llamada urgente a estar unidos a Él.
En el AT numerosas veces Dios se dirige a los hombres para advertirles sobre lo extraviado de su conducta y de la necesidad de conversión. Un ejemplo claro es la predicación de Jonás en Nínive.
En el NT, el Señor Jesús inicia su predicación con una frase contundente: “Se ha cumplido el tiempo y el Reino de Dios ya esta cerca. Conviértanse y crean en el Evangelio.”
Ya no es la voz de un profeta, sino la mismísima voz de Dios hecho hombre que nos invita nuevamente a rectificar el camino y hacernos partícipes del Reino de Dios.
Esto es precisamente de lo que se trata la VOCACIÓN que viene del latín vocatio, vocationis, convocación, llamamiento.
La vocación de los primeros discípulos del Sr. Jesús, es el signo más claro de esta invitación que Dios hace a los hombres a asociarse a su plan de salvación.
No fueron llamados a ocupar un puesto prominente en un reino terreno. Fueron llamados a convivir con el Redentor para que de esa manera su vida se transformara. Fueron llamados dejar de ser simples pescadores a convertirse en “pescadores de hombres”.
Toda invitación, todo llamado, toda vocación, implica siempre una respuesta que debe darse en la más legítima libertad.
Y el testimonio antiguo y nuevo de la escritura nos da cuenta de la respuesta que los hombres han dado al llamado de Dios. Jonás atiende la voz de Dios y dice SÍ a su misión. Los ninivitas, desde su encumbrado rey, hasta el más humilde de sus habitantes dicen SÍ al llamado de Dios en voz de Jonás. Simón, Andrés, Santiago y Juan, los primeros cuatro discípulos del Señor, al escuchar el llamado personal que les es dirigido, responden SÍ, dejan las redes y siguen a Jesús.
Dios sigue llamando hoy en día a cada uno de sus hijos a entrar en comunión de vida y amor con Él. Y a pesar de nuestra terca indiferencia, de nuestras faltas de fe, de nuestras negligencias en el amor, en el perdón y en la búsqueda del bien, Dios no se cansa de llamarnos a una vida cada vez más santa.
La respuesta que Dios se merece es una respuesta generosa pero sobre todo positiva y llena de fe.
¿Estaremos dispuestos hoy que hemos redescubierto este llamado a dar una respuesta favorable, una respuesta que nos conviene?
Pidámosle al Señor, que nos llene el corazón de su amor, para que seamos sensibles en el llamado cotidiano que nos hace a estar permanentemente unidos a Él, y que escuchando este llamado le podamos decir SÍ todos los días.
Pidámosle que siga llamando a la conversión, a través de nosotros a tantos y tantos hermanos y hermanas bautizados que olvidados enteramente de Él, se dedican a actuar en contra de su voluntad de Salvación. 
Pidámosle su Espíritu Santo para que podamos vivir en una conversión continua y en una fe firme en el Evangelio .
Así sea.