sábado, 24 de diciembre de 2011

NAVIDAD: UNA CARICIA DE DIOS A LA HUMANIDAD

El misterio de la Encarnación y del Nacimiento del Redentor, forma parte del gran misterio del Amor de Dios. Desde que el hombre cayó en la tentación y pecó, la voluntad santísima y llena de sabiduría de Dios apuntaba a no abandonar a su suerte al hombre, sino de salvarlo de la esclavitud del pecado y de la muerte. Su amor por nosotros lo movió a enviar a su Hijo para que se encarnara y nos diera nueva vida en Él.

Y el amor y voluntad del Hijo de Dios estuvo plenamente identificada con el amor y la voluntad del Padre celestial, que no dudó en encarnarse y en realizar la obra de la Redención. Jesús no desaprovechó la oportunidad de rescatarnos del pecado, mostró su amor por los hombres despojándose de su gloria, haciéndose pequeño y frágil, se encarnó haciéndose uno de nosotros, igual en todo menos en el pecado. La Navidad es pues para nosotros esa oportunidad para mostrarnos bondadosos, arrepentidos de nuestras faltas de caridad y dispuestos a perdonar, llenos del amor de Dios manifestado en la ternura de este pequeño niño que nace y que nos habla del infinito amor que Dios nos tiene a todos y a cada uno.

La Navidad no sólo es un día, sino todo un tiempo litúrgico que se inaugura con la solemne celebración de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo y se extiende hasta la celebración del bautismo del Señor. Los comercios nos han hecho creer de una manera un tanto cínica que la Navidad empieza en Septiembre cuando lanzan sus campañas de ventas, para tener más tiempo de lucrar y que después del día 25 de diciembre la navidad acabó, incluso se atreven a decir que la “verdadera navidad” esta en ellos, y para ejemplo esta la tienda de las tres letras. Para quien tiene fe esto no puede ser así. El tiempo de Navidad es oportunidad para ofrecer, no para despojar, es oportunidad para tender una mano de ayuda y no de conveniencia egoísta, es oportunidad para ayudar al prójimo, no para aprovecharse de él.

No es conveniente que vivamos una Navidad despojada de su verdadero significado que es sobre todo “Amar” conjugado en tiempo presente. La Navidad es oportunidad para mostrar caridad a los hermanos, que se manifiesta en compartir de lo material que poseemos y también en actitudes nuevas de paz y concordia, de comunicación, de fraternidad y solidaridad. En ocasiones nuestro prójimo no nos demanda cosas materiales, sino compañía sincera, atenta, llena de amor y verdadero interés. No sólo regalando cosas materiales sino sobre todo actitudes de amabilidad, respeto y cuidado podemos dar caridad a quienes la necesitan.

En esta Navidad se nos otorga una nueva oportunidad para ofrecerle a los demás rostros alegres, actitudes de comprensión y concordia, palabras de aliento y de bendición. El nacimiento del niño Jesús es la más grande caricia que Dios le ha hecho a la humanidad, es una sonrisa de oreja a oreja que el Creador le muestra a su creatura, es una mano de ayuda tendida a todos los que estamos abatidos por el pecado.

1 comentario:

Angelo dijo...

Ojalá que todas la luces, incluidas las de la Iglesia, nos hagan recordar que Belén significa “La casa del Pan” y que el pan de la eucaristía que vamos a recibir en el día de Hoy nos haga compartir y repartir el pan de la dignidad humana a todos los que nos rodean.
Feliz Navidad.