viernes, 9 de diciembre de 2011

IN SIMPLICITATE FIDEI


Durante mi caminar por este mundo, me he topado con muchas personas que tienen una fe sencilla. De esa fe, que es tan firme como una roca, inamovible, tan concreta que llega a hacerse tangible. Fe sencilla digna de envidia, pero de la buena como a veces se dice. La fe cuando es sencilla y se basa en argumentos básicos, puede impulsar cualquier proyecto personal o comunitario. La fe de San Juan Diego era de este tipo.
No tenía estudios, no sabía teología pero con sólo contemplar y escuchar hablar a María de Guadalupe, se entregó sin más a cumplir lo que ella le mandaba. No había duda en su corazón. No se dejó arrancar la esperanza en que las palabras de la Señora venían del cielo; ni aún cuando contaba con todo el rechazo e incredulidad de aquellos que lo interceptaron en su camino de encuentro con el obispo de México de aquella época.
Si María Santísima le decía que había rosas de castilla en lo alto del cerrito del Tepeyac así debía ser. Y así fue. Cultivar una fe sencilla debería ser la ocupación de todo discípulo del Señor, una verdadera fe que no necesite de razones para creer, sino que en la belleza de la humildad acepte de corazón lo que viene de Dios.
Su Santidad nos ha cambiado nuestro Arzobispo, desde el día de antier, la Arquidiócesis de Monterrey no tiene oficialmente Arzobispo, el Emmo. Sr. Cardenal Dn. Francisco Robles Ortega quien lo fue hasta hace unos días ha sido asignado a encabezar la Arquidiócesis de Guadalajara. Definitivamente esta noticia ha cambiado el sentido del Adviento en mi Arquidiócesis. Estamos a la espera de un nuevo Arzobispo. Y mi oración como la de muchos de mis hermanos y hermanas fieles esta centrada en pedir por nuestro nuevo Arzobispo, de quien no conocemos todavía su nombre. "In simplicitate Fidei" es la divisa que ostenta el escudo de armas del Cardenal Robles, Arzobispo saliente, un título digno de este sencillo post que trata de exaltar la fe vivida en la humildad.