lunes, 12 de diciembre de 2011

EL MENSAJE GUADALUPANO ES PARA LOS SENCILLOS

Decir Santa María de Guadalupe es decir México. Decir Santa María de Guadalupe es decir Latinoamerica. Y es que la devoción a la morenita del Tepeyac es tan grande que puede cubrir un continente entero. En la devoción de los que somos mexicanos, no puede faltar un lugar especial a nuestra Madre Santísima del Cielo. María de Guadalupe es el motivo más fuerte de una evangelización que se desarrolló rápidamente en nuestro entorno latinoamericano. Es necesario reconocer que la Iglesia de México se construyó en gran medida por la gracia que Dios concedió a estas tierras de tener la visita y compañía incesante de la Virgen de Guadalupe.

La voluntad santa de Dios nos ha regalado en el mensaje Guadalupano la certeza de su amor, revestido de la maternidad y solicitud de María por los más pobres y necesitados. La devoción guadalupana esta hecha para los más pobres... de espíritu y de bienes materiales. No fue el suyo un mensaje para los poderosos que oprimen, y que desde la opulencia se jactan de ser los dueños del mundo, sino para los que están en las esferas más bajas de la sociedad, los desposeídos, los pobres, los oprimidos, los "no-tomados-en-cuenta", los que a los ojos de la sociedad pragmática actual no producen y más bien estorban. Ellos son los destinatarios de todo su amor y cuidado.
A veces me pregunto si Juan Diego viniera de nuevo con un mensaje idéntico al de 1531, cuantos de nosotros le creeríamos. Cuantos le pondrían trabas con su incredulidad y desprecio. Cuantos tendrían la suficiente sensibilidad para discernir el mensaje de amor que encierra esta envoltura de humildad y pobreza. Cuantos pedirían una "prueba" de este prodigioso evento al sencillo heraldo. Me pongo a pensar y me da temor de ser tan complicado interiormente a tal grado de no ser atento al mensaje de Dios revestido de sencillez .

Encomendé en la solemne misa de hoy, al cuidado maternal de María de Guadalupe nuestra nación mexicana y todos los que en ella habitamos, para que surja justicia, paz y progreso. Estoy seguro que muchas oraciones hechas hoy fueron similares y también estoy seguro de que han sido escuchadas.