viernes, 8 de julio de 2011

LAS VENTAJAS DE LEVANTARSE TEMPRANO

Desde que salí del seminario, me prometí a mi mismo no levantarme de la cama antes de las seis de la mañana... y lo he cumplido cabalmente, a veces hasta me doy el lujo de levantarme hasta las siete. Pero hoy rompí mi promesa, me levanté a las 5:30 am para alistarme e irme a celebrar misa a un convento de monjas contemplativas.

La misa sería a las 7:30 am y tenía que irme temprano para agarrar carretera y llegar al convento. Es la segunda vez que me invitan a celebrar misa en ese lugar. Y lo disfruto mucho. En lugares tan impregnados de oración y contemplación del Señor la celebración de la misa fluye de una manera extraordinaria. Las misas celebradas en la mañana son la mejor manera de empezar el día, y siempre están acompañadas de ese sentido de novedad y frescura del día que comienza.

Ya he renunciado a mi promesa de no levantarme temprano. Renovaré mi rutina matinal y me aplicaré aún más en empezar el día temprano. Además me rinde más la jornada y hasta me concentro en detalles que a veces postergo.