domingo, 17 de julio de 2011

LAS PARÁBOLAS DEL REINO


Las parábolas del Reino, siempre me han fascinado. Cuando Jesús las pronunció ante la muchedumbre, me imagino al Maestro apasionado por revelar los misterios del Reino a través de estos maravillosos relatos. "El Reino de los cielos es como..." Que frases tan llenas de sabiduría y profundidad, sólo los extraviados las encuentran confusas.

Predicar parábolas en el siglo presente, es como cachetada con guante blanco ante la inmediatez de información que este mundo actual exige de todo tipo de conocimiento. Hoy en día muy pocos se dan tiempo para discernir los misterios de la voluntad de Dios en sus vidas. Muy pocos prestan oídos. De ahí lo contundente de sentencia final del evangelio de hoy: "El que tenga oídos, que oiga".

El Reino de Dios esta en una franca expansión, en una enorme expansión. Y gracias a Dios que no se puede medir por estadísticas, de esas que le gustan al pragmático mundo actual. La expansión del Reino de Dios y su misterio, no es algo en lo que lo cuantitativo tenga mucha relevancia, sino más bien lo cualitativo de aquellos que reciben y viven día con día la actualidad del Reino en sus corazones.

Trigo y cizaña sembrados, semilla de mostaza, un poco de levadura en la masa. Que designio tan portentoso de la sabiduría y amor divinos. En verdad es necesario prestar toda nuestra atención a la Palabra de Dios contenida en las parábolas del Señor Jesús.