sábado, 2 de julio de 2011

DOS CORAZONES EN PLENA COMUNIÓN POR EL AMOR


El Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, son dos devociones muy arraigadas en la vida de la Iglesia. Y muchas comunidades parroquiales, religiosas y millones de personas se han puesto bajo su patronazgo, llenando así su espiritualidad con el profundo sentido de estos misterios que se nos han revelado. El misterio que envuelve de una manera especial estas realidades de los corazones de Jesús y de María es el misterio del Amor mismo de Dios. El Sagrado Corazón de Jesús es la expresión más grande del Amor de Dios para con los hombres. Y el Inmaculado Corazón de María, es la expresión más grande del amor del que es capaz el hombre.

El "Sí" del Amor de Dios para con la humanidad es el que pronunció Jesús en la cruz para podernos salvar, porque hemos sido salvados en el Amor. Y el "Sí" del amor de la humanidad para con Dios es el que pronunció María Santísima en el momento de la anunciación, su "fiat", fue la puerta por donde entró el Verbo de Dios al mundo para encarnarse en su seno purísimo. Contemplar estos dos misterios unidos en el Amor es contemplar la Comunión más íntima, tierna, fiel, auténtica y verdadera que existe entre la humanidad y Dios.

Si Jesús nos revela el Amor de su Padre Eterno en su corazón sacratísimo, la Virgen María nos revela en el Amor de Jesús su Hijo, en su corazón inmaculado. Es necesario contemplar el misterio de la comunión de estos dos corazones con una especial disposición personal, para aprovechar la gracia que se desprende de estas realidades, y la mejor manera para disponernos es abrir nuestro propio corazón y pedirle a Dios que lo renueve.