domingo, 22 de mayo de 2011

EL DÍA DESPUÉS DE MAÑANA

Pues contra los pronósticos apocalípticos que resonaron durante las últimas semanas, aquí seguimos. Creo que ya podemos archivar este nuevo y fallido pronóstico del fin del mundo con los cientos de pronósticos que por más que quisieron darle advertencia al mundo, a fin de cuentas resultaron ridículos fiascos. Bien pues démosle vuelta a la página.

Hoy fui como todos los domingos a celebrar la misa a una casa de reposo de personas adultas mayores y enfermas que esta dentro de nuestro territorio parroquial. Es una casa de reposo cuyos dueños no son católicos, me parece que son evangélicos o bautistas. Y que amablemente nos han abierto las puertas para celebrar la misa con las personas que viven ahí y son católicas. Pude saludar y conocer, después de casi 5 meses que llevo celebrando esa misa al responsable y dueño de esa casa de reposo. Un doctor cuyo nombre no se me quedó porque creo que es poco común y que muy amablemente se presentó y me dió la bienvenida.

Claro que yo le agradecí su generosidad al darnos la oportunidad de ofrecerles a los residentes la misa dominical. Es una gracia el que estas personas que muchas veces son abandonadas en estos lugares puedan tener la oportunidad de participar en la misa dominical. Siempre vienen a mi mente todas las personas que están enfermas o que por su avanzada edad ya no pueden salir de su casa y que viven en nuestro territorio parroquial. Por todas ellas siempre aplico esta misa en la casa de reposo. Es una misa especial porque me recuerda que siguen existiendo personas que a pesar de sus limitaciones físicas tienen una gran fe y se saben en las manos de Dios.