sábado, 21 de mayo de 2011

CRÓNICA DE UN FIN QUE A FIN DE CUENTAS NO LLEGÓ A BUEN FIN

Dios en su infinita sabiduría tuvo el gran acierto de no darnos indicio alguno de la fecha exacta del fin del mundo. Él conoce perfectamente la fragilidad de ánimo y de voluntad que tenemos los seres humanos y no quiso complicarnos la vida.

Sin embargo siguen surgiendo charlatanes que bajo la bandera de ser expertos conocedores y estudiantes concienzudos de la Biblia se aventuran a predecir cosas que solamente Dios puede conocer. Por más capacidad deductiva que tengamos, los hombres no podremos arrancarle a Dios conocimiento alguno, si él no nos lo quiere revelar.


Miles han sido las profecías del fin del mundo, a lo largo de la historia. Desde que el hombre supo que habría un fin del mundo, la especulación no se hizo esperar. Muchos incluso cuando no ven realizados sus extraordinarias predicciones las matizan diciendo que ellos no predijeron el fin del mundo sino el principio de una época nueva de cambios importantes en la vida de la humanidad. Al final de cuentas mentiras, que lejos de ayudar a edificar siembran duda e inquietud. A veces es triste constatar que personas "católicas" muy inclinadas a prácticas o ideas esotéricas siembren entre sus hermanos, al margen de la enseñanza de la Iglesia, prejuicios o ideas falsas como esta del fin del mundo en una fecha determinada.

Un verdadero discípulo cristiano, no hace depender su preparación para el día final, de predicciones baratas del fin del mundo, sino que inspirado por su fe, se encuentra dispuesto en todo momento a enfrentar ese día, que sólo Dios sabe cuando llegará. A nosotros no nos toca saber el día ni la hora, a nosotros nos toca solamente estar preparados para ese momento, y eso ya es una gran labor, que debe ocuparnos siempre. Gracias a Dios podemos estar tranquilos y seguros, porque los que tenemos fe en Jesús, sabemos que estamos puestos en sus manos misericordiosas.
FIN