martes, 19 de abril de 2011

SEMANA SANTA I

Durante los anteriores diez años la semana santa, siempre tenía un sabor a aventura. Las misiones de semana santa le daba ese toque de aventura a la celebración de los días santos. Este año las cosas no son diferentes. Sólo que ahora la aventura no es fuera de la ciudad, es en la parroquia donde soy vicario. La semana santa del 2011, es la primera que celebraré ya siendo sacerdote. Estoy dirigiendo una misión parroquial juvenil. Abajo las evidencias.

La palabra de Dios me ha hablado muy profundamente. No cabe duda que los sacerdotes recibimos en estos días tan especiales para nuestra fe, un carisma especial para predicar, para compartir el profundo mensaje del evangelio sobre nuestra salvación. Predicar, enseñar basado en la palabra de Dios es algo que me apasiona desde mucho antes de ser seminarista. Desde que era catequista las pláticas sobre la sagrada escritura me llenaban de alegría y le daban sentido a pasarme horas y horas en la parroquia haciendo mi apostolado. Ahora que soy sacerdote la predicación es una ocupación que me llena de alegría y esperanza. Es algo que nunca dejaré y que con la ayuda de Dios podré hacer hasta que Él lo decida.
Mañana será la misa crismal, momento de renovar mis promesas sacerdotales. Y creo que con esa experiencia también nueva, mañana tendré una interesante entrada a este blog.