martes, 15 de marzo de 2011

POR CIERTO DOY CLASES

Los martes por la mañana imparto clases de introducción a la teología a tres hermanas postulantes de las Misioneras Catequistas de los Pobres, unas religiosas de mi Arquidiócesis. Hoy estuvimos hablando de la esencia de Dios y de sus atributos.

Las hermanas siguen muy atentamente mis explicaciones y son aplicadas en las tareas que les encargo. La próxima semana les pondré un examen parcial. La verdad ni me dan ganas de ponerles exámenes pero en el programa que la Madre superiora me dio viene marcado el examen parcial. Se los pondré fácil. Y es que la verdad yo no soy para nada un catedrático de alto nivel para darme esos lujos de andar reprobando gente. Comparto de lo que aprendí en el seminario y me interesa más que su fe se afiance y se ilustre con la teología a examinar cuanto saben.

Y refuerzo mi idea de que me encanta dar clases. Tengo vocación de maestro, me gusta compartir lo que se y enriquecerme de lo que la gente va compartiéndome también. Por eso me gustaba tanto ser catequista. Y reconozco que en ese apostolado nació en gran medida mi vocación al sacerdocio.