lunes, 7 de febrero de 2011

FRUSTRACIÓN Y SILENCIO

El viernes pasado tuve la firme intención de escribir mi post, que más que diario lo estoy dejando para cada tercer día si todo va bien. Y como ustedes pueden ver pues no hubo post el viernes, se me frustró mi intención. Simplemente cuando iba a la mitad de su elaboración, se dió un apagón. El frío seguía haciendo de las suyas en el sistema eléctrico. Ni modo, ya ni recuerdo de que se trataba, simplemente el apagón, me apagó la inspiración de golpe, y ya cinco horas después no es lo mismo cuando se trata de escribir algo inspirado.

Ayer celebré la misa en un monasterio de monjas contemplativas. Es la primera vez que celebro una misa así. Fue una experiencia bastante grata, la capilla, que de hecho es un templo expiatorio, por que se dedican a orar todo el día frente a Jesús Sacramentado, tiene una belleza extraordinaria, y también tiene una característica que desde hace mucho tiempo nuestros templos dejaron de tener: una excelente acústica. La capilla tiene su equipo de sonido y todo, sin embargo no era tan necesario, aún y cuando el tono de voz fuera bajo, se escuchaba perfectamente. Así es que aprovechando esta característica tan especial me aventuré a cantar las partes de la misa que son cantables. Y lo disfruté mucho, no era necesario alzar tanto la voz, y creo que hasta soné bien. Las hermanas claro que cantaban perfectamente y contestaban magistralmente a las oraciones que les dirigía. Después a desayunar y a regresar a la Parroquia.

Al contemplar el estilo de vida de estas mujeres consagradas a Dios, me doy cuenta que es necesario hacer un alto cotidiano en nuestras vidas y dedicarle a Dios una oración que tenga como característica principal el silencio. Y en ocasiones en nuestras grandes ciudades el silencio se vuelve un artículo de lujo. Si no alternamos nuestras actividades diarias con un rato de silencio devoto, corremos el riesgo de perder el sentido de lo que somos, hacemos y hacia donde nos dirigimos. Sólo es cuestión de escoger el momento del día que más se nos acomode para dedicarle a Dios este tiempo.