sábado, 19 de febrero de 2011

EL DÍA DE LOS SEMINARISTAS


Hoy en mi Arquidiócesis estamos celebrando el día del Seminario. Y digo hoy, por que desde las misas de precepto dominical del sábado ya estamos celebrando. Este día del seminario los seminaristas se dedican a visitar las parroquias de la arquidiócesis, para motivar a la gente a sostener a esta benemérita y bicentenaria institución eclesial, y es que el Seminario de Monterrey, mi Alma Mater, tiene ya 219 años de tradición formativa sacerdotal. El sostenimiento se da en dos vertientes: la espiritual, con la oración asidua, confiada y apremiante por el aumento de jóvenes que se comprometan a vivir la vocación sacerdotal, y para que los seminaristas y sacerdotes digamos día con día "Sí" al Señor en nuestras vidas. Y la otra vertiente es la ayuda económica, el Seminario se sostiene gracias a los donativos mensuales de los fieles católicos.


Durante mis diez años de formación que apenas concluí en agosto pasado, pude darme cuenta del cariño tan especial que los feligreses le tienen al Seminario. Y me doy cuenta que no es tanto por los seminaristas, sino más bien por el gran misterio que encierra la providencia de Dios, en cuanto a que no deja de suscitar varones decididos a abrazar el ministerio sacerdotal. Y a pesar de que son pocos los seminaristas en comparación con las necesidades de la Iglesia, año con año, hay nuevos seminaristas. Cuando entiendes la dinámica del Reino y la humildad de sus origenes, te das cuenta que el triunfalismo estadístico, no aplica en las cosas de Dios. Sino más bien, la confianza, fe y esperanza en que esta obra, que es de Dios, seguirá adelante.