jueves, 27 de enero de 2011

DE LOS OÍDOS Y MIS CLASES

La frase "el que tenga oídos para oír, que oiga" siempre me ha llamado la atención. Cuando el Señor Jesús termina alguna enseñanza en el evangelio con esta frase, siempre me preguntaba que quiere decir con esta frase. Y es que las enseñanzas del Señor son para grabarlas en el corazón inmediatamente después de que fueron escuchadas por nuestros oídos. Son polvo de oro para enriquecernos. Quien no esta dispuesto con un corazón y unos oídos atentos no podrá aprovechar en su totalidad la riqueza de la enseñanza del Señor.

Y meditándolo bien todos tenemos esa capacidad, todos podemos esforzarnos para profundizar siempre con mayor atención los misterios de la vida y enseñanza del Señor Jesús, y esto es algo de lo que debemos darle gracias al Señor. El siempre nos dirige su palabra por medios ordinarios, a los cuales es necesario estar atentos, y su mensaje de amor esta así al alcance de todos, para que nadie se justifique diciendo que nunca nadie le advirtió por tal o cual situación.

Dentro de poco comenzaré a impartir clases de introducción a la Teología a unas religiosas que están en formación. Lo primero que le he dicho a la Madre Superiora cuando me invitó a dar clases fue: "Si me gustaría Madre, pero yo no estoy especializado, no tengo estudios suficientes." Pero ella insistió, y al final acomodé todo para que esas clases no se empalmaran con actividades propias de mi ministerio en la parroquia. Espero que Dios me ilumine y me conceda el carisma para ser un buen maestro para estas hermanitas.