viernes, 24 de diciembre de 2010

¡FELIZ NAVIDAD!

Nunca me imaginé todo el trabajo que hay en una parroquia por todo lo que concierne a la celebración del adviento y la navidad. Mis fines de año anteriores, por lo menos los últimos 10 cuando estaba en el seminario estuvieron marcados por las vacaciones. Ahora que soy sacerdote, mi perspectiva ha cambiado. Estas celebraciones se han enriquecido y se han consolidado en un trabajo pastoral arduo. Doy gracias a Dios por mi primer adviento y navidad como sacerdote.

En un rato más celebraremos la misa de Noche Buena y mañana todas las celebraciones propias de Navidad. Esta es una fiesta que siempre me ha llenado el corazón de una alegría inmensa. es una alegría que se remonta hasta mi infancia, en casa siempre celebramos la navidad cristianamente, y era una celebración especial, todas mis navidades de niño fueron especiales.

La Navidad siempre estuvo marcada por la reunión familiar, por un sentido de devoción muy arraigado. Ahora que soy adulto, le doy gracias a mis padres por haberme regalado desde que era niño muchas Navidades llenas de felicidad. En esta fechas es preciso sentir en el corazón un gozo inmenso por el milagro de la vida traducido en este pequeño niño que nace para darnos salvación. Es una fiesta que debe estar impregnada de un sentido sacro lleno de ternura.

Un niño nos ha nacido, un niño que cambia la historia de la humanidad y que la rescata de las tinieblas del pecado. Es sin duda una fecha para celebrar en grande, por que es fiesta de nuestra salvación. Aquí les dejo una pequeña tarjeta navideña virtual que les entrego con mis mejores deseos.