martes, 9 de noviembre de 2010

SER EDIFICADOS


Hoy celebré la misa de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán, como lo marca la liturgia. Es una celebración que siempre me ha llamado la atención, por que celebramos el hecho de que este edificio material fue dedicado y consagrado a Dios. Archibasílica del Divino Salvador y de San Juan Bautista y San Juan Evangelista, con este título se le conoce oficialmente a este magnifico templo en el cual tiene su sede episcopal nada más y nada menos que su Santidad el Papa.

Celebramos la dedicación del templo material para significar de una manera muy coherente la manera en la que Dios nos edifica a cada uno. Nuestra vida así se convierte en una edificación que con la gracia de Dios se va levantando hasta formar en nosotros la imagen perfecta de Aquel que nos habita. Somos edificación de Dios; y es un gran don el serlo. Porque ¿que construcción hecha por Dios se derrumba? ¿acaso Dios crea de manera defectuosa? Definitivamente que no, y esto nos da una idea del gran amor que Dios nos tiene. Ser edificación de Dios, y aún más ser templos donde Dios habita con toda su majestad es algo que debemos agradecer y saber conservar.