lunes, 1 de noviembre de 2010

SED SANTOS


Hablar de santidad conduce inmediatamente a hablar de Dios, Él es el único Santo. Cuando como cristianos estamos llamados a ser santos, (por vocación propia, por que así fuimos creados en el principio, antes de la caída de Adán y Eva en el pecado) es necesario hacer nuestra la identidad de Dios nuestro Padre, no se trata de que seamos como dioses, sino que participemos de esta santidad. ¿Y cómo vamos a poder ser santos, que camino tomar? El más seguro camino de santidad no es un frío método, sino una persona: Jesús. Si hacemos nuestros los sentimientos, afectos y acciones del Señor Jesús, estaremos cada vez más cerca de ser santos. Ser santo no significa no equivocarse, en un sentido perfeccionista, sino asimilar e imitar a Aquel que es Santo dejándonos guiar por su Espíritu.

Convertirnos en santos es la tarea de toda persona que se llame así mismo cristiano católico. Y es una tarea que dura toda la vida. A veces vamos renunciando a esta labor de santificación en nosotros, por que la creemos irrealizable, y nos descartamos como poseedores de esta oportunidad, cuando la realidad es otra, todos somos llamados a ser santos y en esta tierra poseemos los medios para alcanzar la santidad. Aunque ciertamente el alcanzar la santidad es un arduo camino que solo los decididos pueden recorrer.