viernes, 5 de noviembre de 2010

FRATER

Con algunos hermanos neo-sacerdotes.

Hoy visité el Seminario. Se celebró una misa presidida por el Sr. Arzobispo-Cardenal de Monterrey y se realizó el respectivo banquete con ocasión de la fiesta patronal en honor a San Teófimo mártir. Es la primera ocasión desde hace diez años que celebro esta fiesta ya como sacerdote. Fue un reencuentro con muchos amigos seminaristas que aún están en formación, y también con amigos sacerdotes.

En este tipo de encuentros me doy cuenta de la importancia de la fraternidad en la vida de los que nos consagramos a Dios en la vida sacerdotal. El vivir esta fraternidad nos ayuda a mantenernos apoyados en los momentos difíciles y a seguir adelante animados con la compañía y amistad de más personas que viven nuestro mismo ideal. Esta fiesta patronal es oportunidad también para celebrar nuestra fraternidad sacerdotal, un vínculo que nos une muy especialmente entre nosotros y con Dios.

En la vida cristiana la fraternidad es importante, por que nos vincula y refuerza en nuestra respuesta afirmativa al plan que Dios tiene para cada uno de nosotros.