viernes, 22 de octubre de 2010

OREMOS POR LOS ENFERMOS

Hoy iré a visitar a dos enfermos para darles la Unción, para confesarlos y darles la comunión. Será la tercera vez que visito enfermos para darles este sacramento. Que reconfortante es la presencia de Dios en medio de nuestro sufrimiento. Es un regalo de Él para mí, el poder otorgar su bendición y su presencia a aquellos que sufren y que sienten en carne propia la fragilidad de su cuerpo; en esas ocasiones es cuando me doy cuenta que el ser sacerdote es un regalo de Dios para su pueblo. Nosotros tenemos el mandato de traer a Jesús a los enfermos, en forma sacramental, en la oración, en la reconciliación y con nuestra presencia.

Hoy te invito a que eleves una oración por todas las personas enfermas, por todos los que están convalecientes en los hospitales, por sus familiares, por los doctores y doctoras, enfermeros y enfermeras y por todos los que se dedican al ramo de la medicina y de la atención a las personas enfermas. Si estas sano, incluye una acción de gracias a Dios por tu salud y pídele que te ayude a aprovechar tu estado de salud para hacer grandes cosas en favor de tus hermanos.