lunes, 11 de octubre de 2010

MUNUS DOCENDI

Hoy inicié un curso de cristología básica en la parroquia. Es un curso que impartiré todos los lunes por la mañana. Al ir preparándolo me he dado cuenta de lo mucho que me gusta la docencia. Me gusta compartir con los demás el conocimiento que he adquirido, me gusta acompañar a las personas en su profundización del misterio de Dios en las clases.

Por eso me gustaba mucho ser catequista cuando era adolescente. Y gracias a este curso siento nuevamente esta alegría, el compartir conocimientos y experiencias con las personas. Me gusta estudiar para después impartir ese mismo conocimiento. En una palabra me gusta ser maestro. El "munus docendi", oficio de enseñar propio de los pastores de la Iglesia, forma parte integrante de mi ministerio sacerdotal.

Ahora que recuerdo, fue en este compartir la fe en la catequesis, que nació en mí la inquietud por ser sacerdote. Es algo que me entusiasma, sembrar el germen del conocimiento de Dios en las personas y acompañarlas para ir descubriendo los misterios de su ser y obrar.

Preparar la clase es un ejercicio que me mantiene activo intelectualmente, me hace volver a conocimientos ya adquiridos pero que necesitan nuevos lustros. Y me ayuda a poner en práctica todo lo aprendido en mi formación inicial en el seminario.