martes, 19 de octubre de 2010

A DESCANSAR EN MARTES

Hoy es mi día de descanso, un pausa en la rutina semanal. Sólo celebro misa a las 8 a.m. en la parroquia y dispongo de todo el día para hacer lo que quiera. Siempre escojo ir a mi casa a visitar a mi familia. Así lo he hecho desde que estaba en el seminario. Aprovecho para ver a mis padres y mis familiares, platico con ellos, me cuentan como pasó la semana y las novedades.

Es un día tranquilo para reponer fuerzas y seguir con el trabajo, es oportunidad para tomar un respiro y seguir adelante. Sin estas pausas en el camino sería difícil nuestro caminar, todos necesitamos descanso en algún momento por que esta vida actual no nos da tregua. A veces me pongo a pensar en los sacerdotes jóvenes de hace 50, 70 o 100 años atrás. ¿Cómo vivirían estos primeros años de sacerdocio?

Algunos de ellos eran ordenados demasiado jóvenes, algunos llegaban sólo a tener 23 años de edad. ¿Cuáles serían sus pensamientos, sus sentimientos, sus proyectos, su vivencia? Sería interesante saberlo. Claro que la vida eclesial de esos tiempos no se compara con la vertiginosa vida eclesial de estos días, pienso que había un ritmo más humano, menos tecnológico e impersonal. Mejor dejo de cavilar y sigo descansando.