viernes, 8 de octubre de 2010

DE LA ORACIÓN

En últimas fechas parecería que la oración se ha convertido en el tema central de mis conversaciones. La liturgia de la palabra de estos últimos días la ha mencionado bastante. Y es que hacer oración es una de las ocupaciones más importantes de aquellos que nos consideramos discípulos de Cristo. Una oración confiada, constante y llena de fe, siempre alegra el alma y nos une de una manera extraordinaria a Dios nuestro Padre. La oración llena de esperanza el corazón y se convierte en un refugio en el que podemos reponer las fuerzas y emprender nuevamente el vuelo para enfrentar los retos diarios de esta vida.


Existen muchísimas formas de oración, en un libro leí una vez que hay tantas formas de oración como personas en el mundo. Y lo interesante de convertirse en una persona orante es que busquemos sin desesperarnos el método que más nos acomode para que esta ocupación santa se nos convierta pronto en un hábito y sea parte insustituible de nuestra vida.