domingo, 17 de octubre de 2010

ALEGRE LA MAÑANA QUE NOS HABLA DE TI

Me gustan los domingos. Y más ahora que ya soy sacerdote. Todos los domingos, tengo encomendado celebrar la primera misa del día a las 8:30 a.m., es una misa muy concurrida como cualquier otra de este día. Desde hace mucho tiempo me gustan las misas temprano en la mañana del domingo, y es que particularmente la mañana del domingo es especial por que es el día que resucitó el Señor, son las mañanas del domingo las que quedaron impregnadas de una novedad santa, una sensación de paz, tranquilidad, sencillez, frescura y armonía. Es la renovación de nuestra rutina semanal, el domingo es un día que con el encuentro con el Señor en la misa rompe con lo pesado de nuestras actividades. ¡Gracias a Dios por el Domingo!