jueves, 23 de septiembre de 2010

DEL JOVEN MINISTERIO

Poco a poco, me voy familiarizando con la liturgia ya desde mi punto de vista de sacerdote. La celebración de la misa tiene un significado nuevo para mí. Ya no estoy en las bancas siguiendo atentamente la celebración, ahora estoy siendo el encargado de llevar a la asamblea a la oración.

Y en verdad me siento pequeño al hacerlo. Y también me siento muy privilegiado. Todo a mi alrededor se dispone junto conmigo para el encuentro con el Eterno. La liturgia, el templo, la asamblea, todo. No quiero dejar de celebrar misa nunca. Es mi vocación hecha realidad, y estoy seguro que para esto nací.

Soy un sacerdote inexperto, que aprende todos los días. Eso me gusta, no me gusta estar en el puesto del experto, me gusta aprender, me gusta esta etapa de mi joven ministerio, en verdad la estoy disfrutando mucho. Ya vendrán otras etapas más adelante, y estoy seguro que las viviré tan intensamente como estoy viviendo ésta.