viernes, 27 de agosto de 2010

SANTA MÓNICA


Cuando escucho hablar o mencionar a Santa Mónica, no puedo dejar de pensar en el amor incondicional de las madres. Su santificación consistió en gran medida gracias a la cabeza dura de su hijo Agustín. Y creo que ese es uno de los medios por los cuales las madres se santifican, ellas siempre llevan en sus corazones a sus hijos, piensan en ellos, están al pendiente de sus necesidades, oran por ellos. Gracias a las madres cristianas, muchos de nosotros hemos conocido a Dios, y ellas seguirán siendo en gran medida medios de comunión con Dios.