lunes, 2 de agosto de 2010

ENCUENTRO DE HERMANOS

El viernes pasado, concluyeron los ejercicios espirituales de preparación para recibir el presbiterado y el diaconado. En total éramos treinta, quince diáconos que seremos ordenados presbíteros y 15 seminaristas acólitos que serán ordenados diáconos. El P. Rodolfo Mora, Misionero de Guadalupe, fue el encargado de predicar estos ejercicios. Estos días de reflexión me han llenado de alegría, de reflexión, de nuevos ánimos. He reencontrado algunos de mis ideales, otros les he dado un nuevo lustro y en general he podido confirmar una vez más mi convicción de entregar la vida por el servicio de la Iglesia.
La foto oficial de los ejercicios. Los diáconos y presbíteros del 2010
de la Arquidiócesis de Monterrey, México.

Y esta convicción se ve fortalecida por mis hermanos diáconos y seminaristas que como yo quieren consagrarse enteramente a Dios en el ministerio ordenado. Estos ejercicios fueron también un verdadero encuentro de hermanos, hermanos que están unidos por lazos más fuertes que los de la sangre, lazos que surgen del don que recibiremos.

No es fácil ser sacerdote hoy en día, de hecho nunca lo ha sido. Sin embargo en estos días la figura sacerdotal ha sido severamente lastimada por el antitestimonio de muchos sacerdotes que han perdido el sentido de su consagración. El mundo esta cuestionando intensamente al sacerdocio católico. Y la realidad de una crisis en esta vocación se extiende. Sin embargo Dios sigue sembrando a manos llenas la semilla de la vocación sacerdotal en los corazones de muchos jóvenes que sienten en su interior el llamado a darlo todo por la salvación de los hombres. Y yo estoy seguro que de ésta época un tanto empañada por el pecado de algunos ministros, la Iglesia verá nacer una nueva generación de ministros que superando todos los adversos pronósticos renovará su rostro.