sábado, 21 de agosto de 2010

¿CÓMO LE PAGARÉ AL SEÑOR TODO EL BIEN QUE ME HA HECHO?


Ayer celebré mi primera misa como sacerdote. Fue realmente un momento de gracia, Dios se manifestó de una manera extraordinaria en esos momentos. La emoción era realmente mucha, de las personas que me acompañaron y de mí también. El Señor me concedió nuevamente, como ya lo había hecho en la misa de ordenación de hace una semana, una paz y una tranquilidad que me ayudaron a disfrutar aún mas este momento tan importante de mi vida.

Cuando te sientes llamado a ser sacerdote y te entregas a la formación del Seminario, en muchas ocasiones, en la oración, en la meditación vas imaginando tu primera misa, el anhelo de ser sacerdote es grande y el ya celebrar la primer misa se convierte en un sueño lejano y muy ansiado. Les comparto que la primer misa que yo imaginé ayer se convirtió en realidad. No hubo detalle de los que yo imaginaba que no se cumpliera. Fue un momento de gracia.

En momentos sentía que yo no era el que estaba hablando o pronunciando las palabras propias de la misa, era Cristo. Como en otras ocasiones en mi vida, me sentí un instrumento especialísimo de la gracia de Dios.

Es un día para recordar, del cual tomaré fuerzas cuando el ministerio sacerdotal llegue a momentos álgidos de dureza. Será un recuerdo que mantendré vivo en mi corazón porque se ha convertido en un momento fundante de mi vocación sacerdotal.

Agradezco a todos los que se dieron tiempo para asistir y también a todos los que me acompañaron en la oración, estuvieron presentes se los aseguro. También me dio mucho gusto el encontrarme a un amigo que estuvo presente, Fermín Tellez, quien ha hecho una reseña muy completa de su experiencia en la cantamisa en su blog, del que tomé la foto que ilustra esta entrada. Lo pude saludar brevemente y le agradecí su presencia. Muchas gracias Fermín por darte tiempo para acompañarme, ojalá sigamos creciendo en la amistad. Pueden visitar su muy recomendable blog aquí.