domingo, 11 de julio de 2010

¿Y QUIEN ES MI PRÓJIMO?

La pregunta presuntuosa del maestro de la ley que quiere poner en jaque al Maestro, parece ser una pregunta que nosotros hacemos cada vez que se nos recuerda que es necesario que el amor que decimos tener a Dios se debe traducir en amor al prójimo.

¿Y quién es mi prójimo? Va! Como si no lo supiera! pregunta absurda ante una realidad humana sumida en la desgracia. Como si todos los hermanos que estuvieran alrededor no fueran merecedores del servicio y misericordia de este mezquino hombre que cree servir a Dios, sin ocuparse de las necesidades de sus hermanos.

Pereza y omisión! que junto al reinante egoísmo y relativismo, ciegan la vista de muchos de los que creemos estar haciendo lo correcto en nuestra vida de fe. Aunque hay que reconocer la sinceridad del maestro de la ley al reconocer a aquel que fue prójimo del desvalido. Una destello en la oscuridad, no todo esta perdido.

El cumplimiento de la ley del amor a Dios y al prójimo no es -como dice el libro del Deuteronomio- "superior a nuestras fuerzas, ni están fuera de nuestro alcance (...) están muy a nuestro alcance, en nuestra boca y en nuestro corazón, para que podamos cumplirlos." (cfr. Dt 30, 11-14), así basta seguir el sabio consejo del Señor Jesús, ante el ejemplo del buen samaritano: "Anda y haz tu lo mismo" Lc. 10, 37b


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante el post, saludos desde Chile!

Anónimo dijo...

Saludos, muy interesante el post, espero que sigas actualizandolo!