martes, 20 de julio de 2010

RECORDAR ES VOLVER A VIVIR

Hoy me he reencontrado con muchas fotografías que atestiguan mi camino vocacional. He pasado por lo menos media hora buscando la única fotografía que tengo del momento en el que el Sr. Cardenal nos entrega la Sagrada Escritura a mí y a otros dos hermanos seminaristas (ahora diáconos) de entre los que fuimos instituidos en el ministerio de lectores el 13 de enero de 2007. antes esta fotografía como la del acolitado, las tenía en mi breviario, pero al buscarla ahí, recordé que la saque de ese lugar para ponerla en otro lugar que hasta esta tarde no recordaba.
La dichosa fotografía. En primer plano el obispo auxiliar de ese entonces,
Mons. Gustavo Rodríguez Vega. Enseguida de él el Sr. Arzobispo
cuando todavía no era cardenal.
Noten mi atención en las palabras que nos dirige, jeje.

Al fin la encontré. Al irla buscando me topé con otras fotografías resguardadas en el interior de dos libros. Esas no las estaba buscando pero me dio gusto encontrarlas. Esa foto impresa de la que les hablo como otras tantas tuve que meterlas en el scanner para retocarlas en photoshop y así incluirlas en un diseño que estoy haciendo para mi cantamisa.

En los 10 años que estuve en el seminario luché contra mi obsesión por los detalles. Ahora que me encargo de crear cosas para mi ordenación, esa obsesión me aqueja de nuevo. Siempre habrá muchos detalles que afinar, si le sigo haciendo caso a mi perfeccionismo, que lejos de ser una cualidad se me está tornando en un defecto, se me duplicará el trabajo. Ni modo seguiré luchando para que todo salga bien, buscando siempre no obsesionarme sobre los detalles.