viernes, 25 de junio de 2010

SI QUIERO, QUEDA CURADO

El evangelio de hoy apunta directamente a la fe de los marginados. El que un leproso, marginado social y religiosamente se acerque a Jesús con gran fe y confianza en su poder, para pedirle que lo cure es un gran ejemplo de vida para todos nosotros. Un fe que surge de una situación límite es una fe que ha sido forjada en el sufrimiento y ahí en el sufrimiento encuentra su temple. Es una fe que desesperada busca con confianza la salvación en donde el corazón le dice que la encontrará.

El Señor Jesús por su parte siempre se desborda en generosidad y amor cuando descubre en el corazón del hombre una fe firme y confiada. Jesús viene a librarnos de nuestras ataduras y dolencias, Él mismo conoció la fragilidad y limitación humanas, además de la naturaleza del hombre y sabe que cuando sufrimos en nuestra vida alguna limitación insuperable que nos oprime, el corazón se desace en súplicas a Dios. Jesús quiere curarnos, de su parte no existe ninguna limitación, él quiere salvarnos; lo único que es necesario para recibir su auxilio es la fe. Una fe que se exprese en acciones y palabras, acercarnos a él y pedirselo con entera confianza.