martes, 22 de junio de 2010

ORAR

Hoy reflexioné con un grupo de hombres y mujeres de un grupo apostólico de la parroquia, la naturaleza, fines y praxis de la oración. Es un grupo que hace oración por turnos durante el día ante el santísimo sacramento a lo largo de la semana. Algunas de estas personas no tienen la costumbre de la oración. Me empeñé en afirmarles que la oración es diálogo, contemplación y presencia.

Diálogo porque estas intercambiando palabras con una persona, con Dios, con Cristo. Es un hablar, expresarse y escuchar. Es contemplación porque en la oración estamos ante el misterio de Dios y para dejar que este misterio ilumine nuestra vida, en ocaciones sólo es necesario guardar silencio y simplemente contemplar. Y para poder orar es necesaria la presencia de dos, el orante y Dios; es poner todos nuestros sentidos en disposición para el encuentro, es sencillamente estar.

Todos me escuchaban atentos, y hacian preguntas, pedían aclaraciones; son personas que estan interesadas en aprender a comunicarse con Dios a través de la oración. Su entusiasmo realmente me contagió.